Lunes 29 de Abril de 2013, 20:32

Basavilbasense, médica y ejemplo

Sociedad | Rosa Rabinovich de Chehebar con 91 años no para. Nació gaucha judía, estudió con un Nobel y en EE.UU. encontró su futuro. Dedicó 30 años al hospital público, lleva 65 años de pediatra... y sigue atendiendo en su consultorio.


Rosa Rabinovich de Chehebar, una pediatra de 91 años, vive en el centro geográfico de la Capital, con vista al Cid Campeador, y posee un IQ que la sitúa en el 0,5% de las personas más inteligentes del mundo, con una puntuación de 147.

Nacida en Basavilbaso, Entre Ríos, Rosa se trasladó a la gran ciudad a los 11 años para cursar 5º grado. Su pasión por la medicina la llevó a ingresar a la UBA a principios de los años 40, donde se graduó el día después de Navidad de 1947.

Rosa continúa su labor como pediatra, atendiendo en su consultorio los lunes, miércoles y viernes de 16 a 20. A pesar de su edad, se mantiene activa: se levanta a las 7, lee el diario “La Nación” de principio a fin, cocina “con ayuda, claro”, y los domingos ofrece un “pequeño banquete” a su familia.

También asiste a un taller en el hospital Fernández, toma clases de apreciación musical y tiene abonos para las óperas del Colón y el Avenida. Antes de una reciente entrevista en FM RIEL, Rosa agasajó a los presentes con café, caaques (rosquitas), bombones de fruta y dátiles.

“Jamás me acuesto antes de medianoche”, expresó Rosa, reflejando su espíritu indomable. A continuación, algunas de sus reflexiones más destacadas en la conversación: ¿Cuántos chicos atiende por día? “De joven veía 30. Ahora veo 10. Y no menos de media hora a cada uno”.

¿Consejos a mamás primerizas? “No llevarse de lo que dicen las amigas en la puerta del jardín de infantes. Concurrir lo antes posible al pediatra. Y dar el desayuno que deben tomar los chicos”.

¿Qué tienen que desayunar? “Un pan o una tostada con queso blanco y mermelada. Con leche chocolatada. Yo no los dejo tomar café hasta los 12, 13 años”.

¿Qué enfermedades detecta ahora en los chicos que antes no veía? “Gordura. Los chicos se alimentan mal. Muchos tienen exceso de peso”.

¿Qué deberían hacer? “No tomar gaseosas y no hacer una vida tan sedentaria con la computadora y la televisión, sino jugar como antes”.

¿Cuánto pesaba el bebé más chiquito que pudo salvar? “Sacamos adelante chicos de 800 gramos, un bifecito”. ¿Qué se siente en ese momento? “La gran satisfacción de haber cumplido con un deber”.

 

¿Qué aconsejaría a quien quiere seguir medicina? “Que hay que estudiar mucho. Que con la profesión no se van a enriquecer. Que hay que calentar la silla, porque el estudio es muy exigente. Y que es un apostolado”.

 

¿Qué no le enseña la universidad al futuro médico? “La actitud frente al paciente. En cada acto médico deben estar presentes el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales”.

 

Rosa también habló sobre su percepción del médico y la situación actual de la profesión: “Hoy día es un obrero. Yo no me siento una obrera. Yo trabajo porque me gusta, no me fijo en la paga”.

 

Finalmente, compartió su opinión sobre el Papa, diciendo: “Me da alegría lo del Papa. Soy agnóstica pero lo respeto mucho. Pienso que es un hombre con personalidad fuera de serie”. Con una vida dedicada a la pediatría y a la música, Rosa Rabinovich de Chehebar sigue siendo un modelo a seguir, no solo por su trayectoria profesional, sino por su incansable amor por la vida y por su comunidad.