Martes 24 de Marzo, 11:01

Recordaron a las víctimas locales del terrorismo de Estado

Política | Néstor Jacub fue el único orador del acto que se hizo en la Plazoleta de la Memoria a 50 años del golpe de 1976. Destacó su compromiso político, reconstruyó el momento de su secuestro en 1976 y vinculó su historia con otras víctimas de la dictadura.


En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, y al cumplirse 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, Néstor Jacub recordó a su hermano, Mario Gerardo “Tuti” Jacub, abogado desaparecido en 1976.

Durante un acto realizado en la Plazoleta de la Memoria —espacio que lleva más de dos décadas como símbolo local de recordación— Jacub reconstruyó la vida de su hermano, desde su infancia en el pueblo hasta su compromiso político en los años 60 y 70. 

“Tuti” Jacub cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 9 y luego continuó su formación en Concepción del Uruguay, antes de radicarse en Buenos Aires para estudiar abogacía. Allí se desempeñó como defensor de presos políticos, en un contexto de fuerte militancia y participación social.

El 1 de noviembre de 1976 fue secuestrado en su estudio jurídico por un grupo de personas que se movilizaban en un Ford Falcon verde, vehículo que se convirtió en símbolo del terrorismo de Estado. Desde entonces, permanece desaparecido.

Según reconstrucciones posteriores, habría sido llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), aunque nunca se confirmó su destino final.

En su intervención, Jacub remarcó que, a pesar del paso del tiempo, la búsqueda de verdad y justicia continúa vigente. “A 50 años, todavía se siguen encontrando cuerpos de desaparecidos”, señaló, en referencia a recientes identificaciones realizadas en el ex centro clandestino La Perla, en Córdoba.

En ese sentido, vinculó la historia de su hermano con la de otras víctimas del terrorismo de Estado, como la de Zulema Bendesky, joven de 23 años, oriunda de la localidad, que también permanece desaparecida desde 1976.

Jacub compartió además un testimonio sobre "Anita", madre de Bendesky, quien durante años evitaba salir de su casa con la esperanza de recibir un llamado de su hija. “¿Y si me llama?”, repetía, reflejando una espera que atravesó a miles de familias. “Esto mismo pasó en mi familia, así que debe ser en todas las casas de los 30.000”, expresó, en uno de los pasajes más emotivos del discurso.