Sábado 18 de Julio, 16:36

Silvia Glas llamó a no perder la memoria y renovar el reclamo de justicia

Política | La Vicepresidente de la Asociación Israelita de Basavilbaso fue la oradora central del acto conmemorativo por un nuevo aniversario del atentado terrorista contra la AMIA. En un discurso cargado de reflexión y firmeza, advirtió sobre la vigencia del antisemitismo y reclamó que la memoria esté acompañada por un compromiso permanente con la verdad y la justicia.


Con motivo del 32º aniversario del atentado terrorista contra la AMIA, la Vicepresidenta de la Asociación Israelita de Basavilbaso, Dra. Silvia Glas de Rosquin, fue la oradora central del acto conmemorativo realizado este 18 de julio. Bajo el título “Hoy no podemos perder… la memoria”, la dirigente comunitaria invitó a reflexionar sobre una fecha que, sostuvo, “no envejece” y continúa siendo una de las heridas más profundas de la historia argentina.

En su mensaje, recordó que el atentado del 18 de julio de 1994 ocurrió cuando el país todavía comentaba la final del Mundial de Estados Unidos entre Brasil e Italia, y estableció un fuerte paralelismo con el presente, marcado nuevamente por la atención mundial sobre el fútbol.

“A las 9.53 de aquella mañana no sólo explotó el edificio de la calle Pasteur. También estalló una parte de la confianza de los argentinos en la verdad y la justicia de nuestro país”, expresó.

La Dra. Glas de Rosquin recordó que 85 personas fueron asesinadas y que, 32 años después, el mayor atentado terrorista de la historia argentina continúa sin responsables condenados. Como ejemplo del paso del tiempo y de la ausencia de justicia, mencionó que Lionel Messi tenía apenas siete años cuando Sebastián Barreiro, de cinco, murió en el atentado. Mientras el futbolista construyó una carrera extraordinaria y conquistó el mundo, señaló, la vida del pequeño quedó detenida para siempre aquella mañana del 18 de julio de 1994.

Durante su intervención, también repasó las décadas transcurridas entre actos conmemorativos, promesas oficiales, homenajes y reclamos que, hasta hoy, no lograron traducirse en condenas judiciales. En otro tramo de su discurso, advirtió que este aniversario encuentra al mundo atravesado por un preocupante crecimiento del antisemitismo y por la proliferación de discursos de odio, especialmente tras los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023. Sostuvo que en distintos ámbitos —como universidades, redes sociales, medios de comunicación e incluso parlamentos— se han naturalizado expresiones antijudías y alertó sobre el riesgo de relativizar o justificar el terrorismo.

 

“La memoria ya no alcanza si no está acompañada por un compromiso activo”, afirmó, al señalar que el antisemitismo no comienza con un atentado, sino cuando el odio es tolerado, relativizado o transformado en una bandera ideológica. La Vicepresidenta de la Asociación Israelita de Basavilbaso remarcó que recordar es indispensable para preservar la identidad colectiva, aunque advirtió que “recordar no reemplaza a la justicia” y que “la justicia tardía también es una forma de injusticia”.

Finalmente, dejó planteado un contundente interrogante: si después de 32 años el país está realmente más cerca de conocer toda la verdad y obtener justicia para las víctimas.

Como cierre, dejó una frase que sintetizó el espíritu de su mensaje y que resonó entre los presentes: “La FIFA entregó ocho Copas del Mundo. La Justicia argentina todavía no pudo entregar una sola condena”.

 

A comienzos de julio el Intendente Besel participó del Encuentro Federal por la Memoria en la AMIA. Allí el Presidente Municipal de Basavilbaso con medio centenar de colegas de todo el país reafirmó su compromiso con la memoria, la justicia y la lucha contra el antisemitismo.

Como reconocimiento por su participación recibió una serigrafía original del artista Martín Ron, autor de la obra El Muro de la Memoria, emplazada sobre una de las paredes exteriores del edificio de Pasteur 633, y en la tarde de hoy Besel decidió que la obra debía estar en manos de la Asociación Israelita Local, por lo que la puso en manos de su presidente, el Contador, Miguel Bajaroff.