Judiciales | Madres y padres de las víctimas declararon ante el Tribunal en Concepción del Uruguay. La defensa preguntó a todos los familiares si habían recibido indemnización de la ART, lo que generó malestar en la sala.
En el marco de la tercera jornada de audiencias por el juicio que se sigue contra Juan Enrique Ruiz Orrico, acusado de “homicidio culposo agravado por el nivel de alcoholemia y por la cantidad de víctimas”, el Tribunal de Concepción del Uruguay escuchó este jueves a ocho testigos propuestos por la querella.
El proceso analiza lo ocurrido el 20 de junio de 2024, alrededor de las 4.30, en el kilómetro 123 de la Ruta Provincial 39, entre Caseros y Herrera, donde perdieron la vida Brian y Lucas Izaguirre, Leonardo Almada y Axel Rossi.
La audiencia fue presidida por el juez Darío Crespo, quien dio continuidad al debate oral correspondiente al Legajo N° 2367.
Informes socioambientales
La jornada comenzó con la declaración de la asistente social del Municipio de Basavilbaso, la Licenciada Viviana Pitman que elaboró los informes socioambientales de las familias de las víctimas.
La profesional describió un escenario de profundo impacto emocional tras el hecho. Indicó que al momento de realizar los informes, en agosto de 2024, varios integrantes de las familias ya se encontraban bajo tratamiento psicológico y con medicación.
También detalló que algunos no podían dormir ni alimentarse con normalidad. Además del daño emocional, señaló que la muerte de los jóvenes tuvo consecuencias económicas, ya que aportaban ingresos en sus hogares. “Hubo un antes y un después”, resumió.
El testimonio de las madres
Uno de los momentos más conmovedores se vivió con la declaración de Lorena Dubini, madre de Lucas y Brian Izaguirre.
Ante el Tribunal expresó que desde la muerte de sus hijos “ya no hay vida, sólo se sobrevive”. Recordó que al llegar al lugar del siniestro sólo encontró una zapatilla de uno de ellos.
En un pasaje de alta tensión, se dirigió directamente al imputado y le pidió que deje de apelar y “pague como cualquier ser humano”.
También declaró María de los Ángeles Benítez, madre de Axel Rossi. Relató que aquella madrugada despertó a su hijo a las 2.40 para ir a trabajar.
Sostuvo que desde entonces su vida “se derrumbó” y que no puede ingresar a la habitación del joven. “Usted le puso precio a la vida de mi hijo”, le dijo al acusado, a quien también pidió que cumpla una condena de prisión y no intente reparar el daño con dinero.
Por su parte, María Cornelia Jaime, madre de Leonardo Almada, quien no pudo evitar la emoción y sus nervios la hicieron romper en llanto ante la mirada del Juez, reclamó para el imputado la pena máxima y aclaró: “nunca va a tener mi perdón”.
Jaime señaló que aún se despierta en la madrugada, horario en que solía levantar a su hijo para que fuera a trabajar.
Y que al dolor del suceso le suma el mal trato recibido en el Hospital, rodeados de policía, como si ellos hubieran sido los asesinos.
“La vida ya no es igual”
Roberto Rossi, padre de Axel, manifestó que la habitación de su hijo permanece intacta y que el auto del joven sigue guardado en el garage. “Sólo pido justicia”, expresó.
En tanto, Ramón Almada, padre de Leonardo, aseguró que no sabe cómo seguir adelante. “Tengo un hijo menos y lo extraño todos los días”, dijo, y agregó que cuando lo necesita va al cementerio.
Piden justicia. Nada más
Milagros Anabella Villalba, madre del hijo de Lucas Izaguirre, declaró ante el Tribunal con un dolor que atravesó cada palabra.
Dijo que una parte de su hijo murió aquel día. Que ya no sonríe con la misma intensidad. Que la orfandad temprana se nota en los silencios, en los cambios de carácter, en gestos que antes no estaban.
En nombre de ese niño que crecerá con una ausencia estructural, pidió sin rencor, pero atravesada por el dolor: justicia.
La última en brindar testimonio fue María Fernanda Korenchuk, esposa de Brian Izaguirre y madre de sus tres hijos, hoy de 18, 12 y casi 4 años. Sus hijos no solo perdieron a su padre, sino también a su tío Lucas.
Recordó que el 20 de junio uno de ellos iba a ser escolta de la Bandera Nacional. Hoy, contó, enfrentan dificultades en el aprendizaje y un proceso emocional complejo.
La angustia, por momentos, le quebró la voz. Sin rencor, pero con firmeza y esperanza, pidió justicia. Nada más.
La pregunta de la defensa
Durante la ronda de preguntas, los abogados defensores de Orrico consultaron a todos los familiares si habían recibido dinero de la ART, dado que los jóvenes se dirigían a trabajar al momento del hecho.
La reiteración de la pregunta generó malestar en la sala. Algunos testigos cuestionaron la pertinencia del planteo, aunque finalmente respondieron de manera afirmativa.
El Juez Crespo intervino para ordenar el trámite y recordó a los declarantes que debían contestar de forma concreta.
La tercera jornada estuvo atravesada por relatos cargados de emoción y reclamos de justicia. El debate continuará el martes próximo.
Ese día declararán el Licenciado Pablo Rafael Peil, la doctora María Antonela Casaretto, el doctor Guillermo Gianello, el Licenciado Fernando Reberendo, Ignacio Orrico, hermano del acusado, María Ruiz Orrico, hermana y María Eguenia Chivetti.