Domingo 1 de Febrero, 09:53

En 30 años bajó 42% el consumo de carne vacuna en Argentina

Economía | Un informe reveló que el consumo per cápita de carne bovina cayó de 80 kg a 46 kg anuales desde 1995, mientras que el pollo y el cerdo crecieron significativamente en la dieta de los argentinos.


En las últimas tres décadas los hábitos alimenticios de los argentinos cambiaron de manera notable: el consumo de carne vacuna per cápita cayó un 42% en 30 años, según un análisis difundido este viernes.

El informe muestra que mientras la carne de res pierde protagonismo en la mesa local, el pollo y el cerdo crecieron de forma sostenida, posicionándose como alternativas cada vez más consumidas por la población.

Históricamente la carne vacuna fue un emblema de la dieta argentina, con niveles de consumo per cápita que llegaron a superar los 80 kilos por persona al año en la década de 1990.

Sin embargo, ese valor se redujo paulatinamente hasta ubicarse en alrededor de 46 kg por persona en 2025, marcando una caída que supera el 40% en tres décadas.

Entre las principales causas del cambio de rumbo alimentario se destacan factores económicos, como el aumento sostenido de los precios de la carne vacuna frente a otras proteínas, y cuestiones de disponibilidad y accesibilidad para los hogares.

Este escenario hizo que productos como el pollo y el cerdo ganaran terreno en las preferencias del consumidor argentino.

En particular, el consumo de pollo, por lejos la proteína más elegida, mostró un fuerte crecimiento en las últimas décadas. Hoy representa gran parte de la dieta proteica del país, consolidado como una opción más económica y versátil en la cocina diaria.

El cerdo, por su parte, también aumentó su participación, impulsado por su oferta ampliada y menor precio relativo.

El informe también señala que el cambio en las costumbres alimentarias está acompañado por una mayor diversidad de opciones y una oferta más amplia de carnes alternativas, impulsada tanto por la industria como por la evolución de los hábitos de consumo, especialmente entre generaciones más jóvenes.

Especialistas en economía y alimentación aseguran que estas tendencias reflejan no solo la evolución de los precios relativos entre las distintas carnes, sino también cambios sociales y culturales, con un público más abierto a diversificar su dieta y a buscar alternativas más accesibles frente a la vaca.

Aunque la carne vacuna sigue siendo un símbolo arraigado en la identidad argentina, las estadísticas muestran que ya no domina como antes, y que las nuevas preferencias del consumidor están dando forma a una nueva “mesa argentina”, donde el pollo y el cerdo ocupan un lugar cada vez más importante en la alimentación cotidiana.