Economía | Impulsada por una marcada diferencia de precios con la carne vacuna, una mayor variedad de cortes frescos y estudios que respaldan sus beneficios nutricionales, el consumo de proteína porcina creció de manera sostenida en las últimas dos décadas y hoy supera los 20 kilos por persona al año.
La carne de cerdo consolida su crecimiento en el mercado argentino y se afianza como una de las principales alternativas a la carne vacuna.
El fenómeno está impulsado, principalmente, por la diferencia de precios entre ambas proteínas, aunque también inciden la mayor disponibilidad de cortes frescos y el reconocimiento de sus propiedades nutricionales.
El director ejecutivo de la Federación Porcina Argentina, Agustín Seijas, sostuvo que el factor económico fue determinante para este cambio de tendencia.
Explicó que históricamente la diferencia de precio entre la carne vacuna y la porcina rondaba el 30%, pero este año llegó a superar el 120%.
Actualmente, el kilo de carne vacuna se comercializa en torno a los 18.500 pesos, mientras que un kilo de pechito de cerdo cuesta alrededor de 8.900 pesos, una brecha que llevó a muchas familias a incorporar con mayor frecuencia cortes porcinos en sus comidas y, especialmente, en los tradicionales asados.
"Hoy prácticamente no hay un asado sin algún corte de cerdo. El pechito se convirtió en una alternativa al asado vacuno", señaló Seijas, quien destacó que también aumentó la demanda de otros cortes frescos que antes se destinaban casi exclusivamente a la elaboración de chacinados.
Entre ellos mencionó la nalga, el cuadril, la cuadrada, la bola de lomo y el carré, además del crecimiento en la venta de milanesas elaboradas con carne porcina.
Al incremento del consumo se suma un cambio en la percepción sobre las cualidades nutricionales de esta carne. Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) concluyó que la carne de cerdo posee un perfil de grasas considerado saludable, comparable al del aceite de oliva, además de aportar proteínas de alto valor biológico, vitaminas, minerales y creatina natural.
Según el informe, los cortes magros representan una alternativa especialmente recomendable para quienes realizan actividad física, ya que la creatina presente de manera natural favorece el rendimiento muscular sin necesidad de recurrir a suplementos.
Las estadísticas también reflejan esta evolución. Datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca indican que el consumo de carne porcina pasó de 6,22 kilos por habitante en 2006 a 18,89 kilos en 2025, superando actualmente los 20 kilos per cápita.
En sentido contrario, el consumo de carne vacuna descendió hasta 47,3 kilos por habitante, el nivel más bajo de las últimas dos décadas, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).
A este escenario se suma una evolución más moderada de los precios. Durante 2025, la carne vacuna registró un incremento del 56,8%, mientras que la carne porcina aumentó 29,4%, porcentaje inferior a la inflación anual, de acuerdo con datos de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha).
Con precios más competitivos, una oferta cada vez más diversificada y el respaldo de estudios que destacan sus beneficios para la salud, la carne de cerdo continúa afianzándose como una de las proteínas con mayor crecimiento en el consumo de los argentinos.