Política | Tras nuevas declaraciones de Londres en las que insistieron con que las Islas son territorio británico, el Gobierno argentino salió a contestar con un contundente pronunciamiento diplomático.
El Canciller Pablo Quirno reafirmó los derechos soberanos del país sobre Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, mientras que Javier Milei sostuvo que se trabaja “con cerebro frío y corazón caliente” para recuperarlas, ya que “la soberanía no se negocia”.
La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas volvió a escalar en las últimas horas luego de una tajante definición del Gobierno del Reino Unido, que reiteró públicamente que lo que las islas “seguirán siendo un territorio británico de ultramar” y que la soberanía “reside en el Reino Unido”.
Las expresiones fueron formuladas por un portavoz oficial de Downing Street, quien además insistió con el argumento de la autodeterminación de los isleños como eje de la posición británica. La reacción del Gobierno argentino no tardó en llegar.
A través de un extenso comunicado difundido por el Canciller de Argentina, la administración nacional rechazó de plano los dichos británicos y volvió a reafirmar los derechos soberanos de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
“Ante las recientes declaraciones públicas de altos funcionarios del Gobierno del Reino Unido respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Argentina reafirma sus derechos soberanos”, comienza el texto oficial, en el que además se recuerda que la ocupación británica de 1833 constituyó “un acto de fuerza contrario al derecho internacional” que lesionó la integridad territorial argentina.
En ese sentido, Quirno remarcó que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció, a través de la Resolución 2065, la existencia de una disputa de soberanía y exhortó a ambos países a resolverla por la vía de las negociaciones bilaterales, postura que fue acompañada a lo largo de los años por organismos como la OEA, el MERCOSUR, la CELAC, el Grupo de los 77 + China y el Comité de Descolonización de la ONU.
Uno de los párrafos más duros del mensaje oficial apuntó directamente contra el principio de libre determinación invocado por Londres. Según sostuvo la Cancillería de Argentina, los actuales habitantes de las islas “no han sido nunca reconocidos como un pueblo por las Naciones Unidas”, por lo que no corresponde que sean considerados árbitros de una controversia territorial en la que la propia potencia ocupante es parte.
Por esa razón, también se rechazó toda validez del referéndum organizado por el Reino Unido en 2013. En el mismo documento, el Gobierno nacional denunció además las actividades ilegales de exploración y explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur, especialmente el avance del proyecto petrolero Sea Lion impulsado por empresas licenciatarias británicas, al considerar que constituyen una nueva violación a los derechos soberanos argentinos.
“Por todos los elementos señalados, la República Argentina manifiesta, una vez más, su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido que permitan encontrar una solución pacífica y definitiva”, señaló Quirno hacia el final del pronunciamiento. Y cerró con una frase de alto contenido político y simbólico: “Por historia, por derecho y por convicción: las Malvinas son argentinas”.
Entre tanto el Presidente Milei aseguró: “Estamos haciendo todo lo humanamente posible”. Javier Milei no dejó pasar el tema y salió también a reforzar la postura argentina con un mensaje enfático: “nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro”.
Incluso citó una frase que suele utilizar como referencia: “Cerebro frío al servicio de corazón caliente”. De esta manera, el Gobierno buscó mostrar una posición unificada frente a Londres y enviar una señal política clara: más allá de las diferencias ideológicas internas, la cuestión Malvinas sigue siendo una causa nacional irrenunciable.
En un contexto internacional atravesado por intereses geopolíticos y económicos cada vez más fuertes sobre el Atlántico Sur, la Casa Rosada volvió a dejar sentado que el reclamo de soberanía permanece vigente y que no habrá resignación diplomática. "Las Malvinas fueron, son y serán argentinas", exclamó.