Política y Economía | El CEO de YPF, Horacio Marín explicó que la compañía aplica un sistema de promedios móviles y sólo trasladará incrementos si el precio del barril se mantiene alto durante un período prolongado.
La nueva fase de inestabilidad en la región del Golfo Pérsico reactivó la volatilidad del precio del petróleo a nivel internacional. La situación en el estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio mundial de crudo, provocó subas en los mercados y encendió la preocupación por su posible traslado a los surtidores locales.
En ese contexto, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, buscó llevar calma y descartó ajustes inmediatos en el precio de las naftas. “No va a haber cimbronazos con el precio de los combustibles”, afirmó, y subrayó que la empresa actúa con prudencia ante escenarios de alta volatilidad: “Nosotros tomamos decisiones tranquilas frente a estas situaciones”.
El directivo explicó que la petrolera no toma como referencia el valor diario del barril, sino que aplica un esquema de suavización. “En YPF tenemos una política de precios, no vemos el precio del petróleo en el día, tenemos un acuerdo con los consumidores. Lo que hacemos es tener un promedio, entonces cuando hay precios del petróleo que duran muy poco no afecta al precio de los combustibles”, sostuvo.
Según detalló, el mecanismo busca evitar traslados automáticos de subas o bajas repentinas. “Lo que hacemos es que tanto en las caídas y subidas rápidas no tiene afectación en el precio al consumidor”, indicó.
Y reforzó esa idea al señalar: “Tenemos una fórmula matemática para que los picos y los valles no afecten al consumidor. Siempre es mejor mantener los precios constantes. No esperen cimbronazos, por eso hicimos esa política de precios de promedios móviles”.
Sobre el trasfondo geopolítico, Marín explicó el impacto de la crisis en la oferta global. “Lo que está afectando en estos días que es por el estrecho de Ormuz se exportan los países 15 millones de barriles de petróleo. El 15% del consumo mundial pasa por ese estrecho. Es una ruptura a la oferta lo que genera aumento de precios”, afirmó.
No obstante, también advirtió que, si el valor internacional del crudo se mantiene elevado durante varios meses, el efecto terminará trasladándose al mercado interno. “Ahora si el precio del barril se queda muy alto va a afectar el precio de los combustibles, pero muy de a poco”, señaló, dejando en claro que la variable determinante será la duración del conflicto y no los picos momentáneos.
El ejecutivo insistió en evitar reacciones exageradas frente a la coyuntura. “No hay que actuar con pánico en estos escenarios. No habría cimbronazos con los precios de las naftas, YPF no lo va a hacer. Va a ir viendo cómo evoluciona el precio”, remarcó.
Más allá del impacto en el surtidor, Marín planteó que el escenario internacional también puede representar una oportunidad para el país. “Argentina se beneficia porque se convirtió en un proveedor de energía muy segura ya que no está en zona de guerra. Por eso con el LNG, que estamos trabajando con Eni y XRG, vamos a proveer al mundo gas licuado”, expresó.
En esa línea, proyectó un fuerte potencial exportador para el sector energético. “Estas situaciones hacen que se beneficie nuestros productos, vamos a exportar en números iniciales, como de carnicero como digo yo, con precios de petróleo normales 50 mil millones de dólares por año”, concluyó, en referencia a las estimaciones de ingresos anuales por ventas externas en un escenario de producción plena y precios internacionales estables.